domingo, 25 de enero de 2015

FUNDACIÓN Y TIERRA. Isaac Asimov

Autor: Isaac Asimov
Editorial: Plaza & Janés
Año: 1983
Valoración: 6 / 10
Temática: Ciencia-ficción


   Quinto libro de "La Fundación" si seguimos el orden cronológico en el que Asimov escribió su famosa obra: 1.- La Fundación, 2.- Fundación e Imperio, 3.- Segunda Fundación y 4.-Los Límites de la Fundación.
   Aquellos personajes con que nos quedamos al final de la cuarta parte, son protagonistas en esta entrega. Me refiero a Golan Trevize, el Han Solo de la aventura, Janov Pelorat el historiador, y Bliss, habitante del planeta Gaia.
   Juntos iniciarán la búsqueda del planeta de origen, la Tierra, donde se dice que la raza humana se creó. Cómo me recuerda esto a la serie televisiva Galáctica. Visitarán para ello varios mundos, enfrentándose a problemas inesperados en todos, para conseguir pistas que les lleven al fin propuesto.
   No es necesario leer el volumen anterior, pero si aconsejable, ya que aclara muchas de las opiniones y hechos que se suceden en el libro. Además, Trevize deberá resolver una duda importante sobre la Galaxia, el futuro de la humanidad y el llamado “Plan Seldon” por lo que cuanto más conozcamos de la saga, mucho mejor.
   Creo que es el más flojo de los cinco ejemplares: Se hace demasiado largo, la acción es corta y escasa y no mantiene la emoción como en los anteriores. Me parece previsible en bastantes aspectos y, aunque da por zanjada la historia planteada en “La Fundación”, soluciona menos enigmas.
   No sería lógico obviar el hecho de que me refiero a un libro perteneciente a la saga más leída de la historia de la ciencia-ficción. Aun así puntuaré bajo por compararlo con sus antecesores y determinar su calidad dentro del global de la obra.

martes, 23 de diciembre de 2014

CON ACENTO EN LA A

Paciente espectadora de mis locuras,
de mis proyectos y casuística,
receptora de mis fracasos y dudas,
tus reacciones, mi estadística.

Psico-loca de profesión,
de clientela versátil
militares, conductores, algún cazador,
portadores de parásitos chupa-sangres.

Siendo vecino tuyo,
ya limítrofe desde la cuna,
normal que la psique estudiaras,
prácticas te sobraban.

Del Nara vestiste casaca,
jugadora del año, una vez,
diga lo que diga una placa,
para mi siempre serás m.v.p.

En el CEI aumentó tu palmarés,
la de la marca en la pierna, eras,
tu alter ego, tu ejemplo fiel,
Villacampa y Kurt Cobain,
menos mal que a este último
caso no hiciste al cien por cien.

Fotografía obra de Justo Monroy ©


Multidisciplinar en idiomas,
otro pabellón en el que destacas,
pero esto no está en genes ni genoma,
pues a mi, hasta el inglés, me da resaca.

Llegó un tiempo de distancia y pena,
en que tu espíritu se volvió inquieto,
primero Irlanda, luego Boston y Viena,
Fillias Fog de ciento en viento.

Decidiste mostrarte
tal y como eres
princesa guerrera por estandarte
frente a lo que otros piensen.

Tus amores, polivalentes,
alimentan la polémica,
diste la cara,
apretaste los dientes,
soportaste de soslayo
las miradas impertinentes.

Llevas toda tu vida en mi vida,
incluso antes de nacer,
pues sabía que vendrías,
más por deseo, por querer,
que por dominio de la astrología.

Si no hubiera sido así,
menuda existencia baldía,
¿qué habría sido de mi
sin mi panacea femenina?



Para mi hermana Mária
(con acento en la a), alias Xena


Poema publicado en el libro "Desaborios, Compañeros de Viaje" (marzo de 2011)

lunes, 24 de noviembre de 2014

ANIVERSARIO

   "¿Lotes de libros esperándome?, ¿ese es el premio?. La gente se cree que los artistas con talento nos alimentamos de aire y no es así. Para inspirarnos hace falta una dieta equilibrada en excesos. Un buen cordero lechal y un tinto crianza ayuda mucho a la creatividad y no digamos de los efectos de una melopea fruto de la ingesta de cebada fermentada o de ron de caña. Para adquirir estos dones hace falta dinero, vil recurso ancestral para intercambiar placeres y viandas.
   El premio de este concurso de microrrelatos tendría que ser en metálico, pues si bien busca motivar en el arte de la escritura, entiendo que el premio no puede ser leer, sino algo que sirva como medio para canalizar sentimientos. Esto es, me repito, el vicio.
   Y encima otra barrera, tan solo unas horas de plazo. La Creación se hizo en varios días y las grandes obras necesitan tiempo de meditación.

Fotografía obra de Carlos Estévez ©

   Divagando como estoy me viene a la mente que hoy cumplo años. Si, es el aniversario de mi retirada como poeta. Además, ahora que caigo, he conseguido crear de la nada sin estimularme. ¿Que no les gusta?, pues haber fomentado la calidad ofreciendo un premio pecuniario."


   Texto ganador del Ier Certamen de Microrrelatos del portal www.castillalamancha.es, organizado por la Fundación Ínsula de Barataria (2007). Creo recordar que las bases obligaban a incluir en el mismo la palabra "aniversario", daban de plazo alrededor de 24 horas y el premio era un lote de libros clásicos ("El Lazarillo", "Viaje a la Alcarria" o "Poema del Mío Cid", entre otros). Pues sí, están acumulando polvo en la estantería.


domingo, 5 de octubre de 2014

A LA TERCERA… ¿VA LA DESPEDIDA? (Crónica de un concierto de AC/DC) Parte 6

(Escrito inicial: julio de 2009) (Parte 1 en el post con fecha 7 julio 2011)Ver la Parte 1
                                                        (Parte 2 en el post con fecha 3 agosto 2011) Ver la Parte 2
                                                        (Parte 3 en el post con fecha 22 julio 2012) Ver la Parte 3
                                                        (Parte 4 en el post con fecha 17 abril 2013) Ver la Parte 4
                                                        (Parte 5 en el post con fecha 2 marzo 2014) Ver la Parte 5

   “Let There Be Rock” sí fue ejecutada como debía, y eso que es cañerísima, pero ya era difícil quitarme esa sensación de desencanto que tenía en el cuerpo. Por las pantallas se hacía un repaso en imágenes a la discografía del grupo mientras Angus aparecía por “sorpresa” en la plataforma elevadora que teníamos a la izquierda. Allí estuvo un buen rato “improvisando” lo de siempre. Aquello que en su momento me impresionaba, hoy resalta por sus carencias, pero la multitud disfrutaba a lo grande sin analizar los rasgueos típicos, las convulsiones y los espasmos en el suelo. Quizá debería haberme tomado el espectáculo menos en serio, sin comparar la banda con giras anteriores y teniendo más en cuenta su edad. De todos modos, la entrega de este hombrecillo en cada concierto es de admirar porque sigue andando el camino de Santiago en cada show, sin darse un respiro en las dos horas que dura la descarga. Privado de su camisa, inclinado cual cheposo sobre su guitarra, con una calvicie más que incipiente y con los pelos lacios y sudorosos cayendo sobre su cara, José Ángel se percató del tremendo parecido de Angus con el Gollum de Tolkien, lo que suscitó alegres carcajadas, pero no sonoras por falta de vatios en nuestras gargantas.


     Acabó el solo con lluvia de papeles y confetis. Qué pena que no fueran billetes de “Moneytalks”.
   Se despidieron para volver poco tiempo después, con un Brian uniformado con la camiseta del Fútbol Club Barcelona y para darnos unos bises realmente cortos: sólo dos canciones, “Highway to Hell” y “For Those About to Rock”, cuyos cañonazos ponían punto y final a un show espectacular. Visto lo visto, sabía que no ejecutarían el final acelerado del Monsters of Rock de Donington de su disco "Live", pero los disparos y fuegos artificiales crearon un fin de fiesta por todo lo alto.
   Reconozco que me invadía una sensación de decepción enorme: la edad de los miembros, giras anteriores, el repertorio con mínimos cambios, los temas ralentizados, pesaban demasiado a la hora de formarme una opinión objetiva del evento. Parece que los demás estaban bastante satisfechos, pero había unanimidad en lo de que “los años no pasan en balde”. Aun así, fuera del recinto escuché varias veces lo de “están en forma a pesar de la edad”.


   Las dos horas de espectáculo fueron previsibles hasta en el último detalle, pero no por eso dejé de saborear su contenido. Pasa como con las buenas cervezas, que no sorprenden a tu paladar y por eso las bebes, porque sabes lo que te vas a encontrar.
   Compramos unos bocadillos para mitigar la gusa y los devoramos sentados en la grada mientras veíamos como fluían los ríos de seres cornudos a través de las salidas. Un auténtico ejército de mujeres de la limpieza comenzaba la afanosa labor de hacer desaparecer el mar de plástico que se vislumbraba en el foso, ya casi desierto.


   El éxodo de Montjuic fue lento y tedioso, pero lo fue mucho más la búsqueda de un lugar donde poder beber y comer algo. Caminamos de un lado a otro, probando suerte en muchos garitos que nos daban con la puerta en las narices y, como nosotros, muchos más rockeros que no entendían cómo un domingo, a pesar de la hora, los hosteleros no habían previsto que miles de personas estarían tras el concierto deseosas de consumir. La salvación fue una pequeña tienda-supermercado de las de “24 horas” que se llenó de heavies para hacer acopio de agua, refrescos, bollos, chuches, etc.



   Tras saciar nuestros instintos más básicos y pasito a pasito, seguimos hacia el hotel. Labor igual de complicada era encontrar un bar donde tomar unas jarras y escuchar buena música, pero preguntando por aquí y por allá, y siguiendo a algunos rockeros despistados, llegamos al “Valhalla” (en la calle Tallers 68, al lado de la Plaza de Cataluña) es decir, muy cerca de  nuestro hotel. El lugar estaba bastante chulo y era muy grande, aunque a esas horas estaba repleto. Pudimos sentarnos y pedir varias jarras de cerveza. Nos situamos al fondo del local, junto a una pantalla donde proyectaban, cómo no, videos de AC/DC. Permanecimos hasta que cerraron el bar, sobre las cuatro de la mañana. Al salir me fijé en la cara de un chico que me sonaba bastante y, tras avisar a Ricardo y Jose Ángel, resultó que era un amigo de Bilbao de Borja (hermano de este último). Casualidades de la vida.

   Continuará... y terminará. Ver Parte 7

jueves, 4 de septiembre de 2014

SER SUMO HACEDOR. Parte 3


   En esta última reseña me centraré en la presentación de mi primera cerveza artesanal y no aburriré con detalles técnicos, por lo que obviaré la explicación de la fórmula para calcular la graduación alcohólica (usando la densidad original y final) o las variaciones aplicadas a las remesas 3 y 4. Solo advertiré que las Koldo Mikel Sputnik I y II tienen 3,9 grados de alcohol y 3 meses de fermentación (edición graduado escolar); por otro lado, las Koldo Mikel Sputnik III y IV tienen 5,4 grados de alcohol y 2 meses de fermentación (edición parvulario).


 















   Quedaban atrás las dificultades para preparar las cuatro muestras experimentales. Por suerte, uno de los posibles incidentes que no sucedió, fue la explosión de alguna botella mientras transcurría la última fermentación. El grosor de los vidrios elegidos fue el adecuado.  A pesar de ello, quise gastar una broma a los llamados a la cata e hice cundir el pánico al mandar un falso “guasap” avisando de las detonaciones acaecidas en mi garaje. Nadie lo creyó, hasta que mi novia se sumó a la tragedia indicando su malestar por ver todo el suelo lleno de residuos, dando más importancia al hecho de fregar que a la terrible pérdida de sabrosa cerveza. Esto bastó para dar credibilidad a la farsa.
   También fue muy divertido diseñar las etiquetas. Para la Koldo Mikel I y III, di protagonismo a la imagen de las guitarras cruzadas que tengo en las rejas de entrada a mi domicilio. La IV tiene un planteamiento más sobrio y simplista, y la número II es quizá la más difícil de beber, ya que siempre nos enseñaron desde niños a no probar nada que tuviera una calavera como advertencia. Crear, recortar y pegar las etiquetas en los envases fue el último paso y uno de los más gratificantes al ver el digno resultado obtenido.   


 



















   Era evidente que una de las cosas que más me preocupaba era la salud de los asistentes. Por ello, una semana antes de la fecha acordada para el magno evento, me arriesgué a paladear dos ejemplares para comprobar si eran salubres. Estaban potables y no me causaron ningún efecto secundario, ni ese día, ni posteriores. Aún así, por si acaso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y para evitar futuros males, todo participante debió firmar obligatoriamente un “contrato de exención de responsabilidad”, en el que destacaban cláusulas como las que siguen:
 "1.- Que participo en esta cata por voluntad propia, sin estar sometido a coacción, chantaje, ni por favores sexuales.
2.- Que eximo de cualquier responsabilidad a Bodegas Koldo Mikel y a su maestro artesano frente a posibles problemas digestivos, gástricos, intestinales, psicológicos, dérmicos, eréctiles o cualquier adicción o trauma presuntamente causados por la ingesta de la cerveza objeto de este evento.
3.- Que la resaca, el vómito o la incontinencia urinaria son síntomas comunes de la toma de cerveza, no achacables por tanto a Koldo Mikel Beer” 


 



















  Llegó el día esperado: el 18 de mayo de 2013 los atrevidos y osados amigos, que quisieron someterse voluntariamente a la prueba, quedamos para hacer barbacoa y degustación. Durante las compras previas, descubrimos en un supermercado que ya existe una birra llamada Sputnik y que lleva vodka. Menos mal que el nombre lo he utilizado sólo como prueba y no es, en absoluto, el definitivo, aunque una simple búsqueda por internet me habría llevado hasta la empresa que se me ha adelantado.
   La cata fue un éxito, no por la rubia protagonista, de la que resaltaré muchos defectos, sino por la comida, el sol (que puso en peligro la celebración del certamen por sus dudas para asistir) y por la maravillosa concurrencia que cedió su hígado a causa tan merecida.



   No importó que algunas muestras estuvieran gasificadas en exceso, o que otras resultaran algo ácidas. Tampoco molestaron los posos y sedimentos que se depositaban en el fondo, ni el olor variable de unas Koldo Mikel a otras. Bastaba con que tuvieran un sabor distinto, a cereal muy acentuado, que su espuma fuera densísima y muy duradera, y que el color dorado ambarino nos hipnotizara.
   Leí en alguna web que las cervezas artesanas, al no añadirlas gas industrial y dejar que el azúcar produzca los vapores necesarios en la fermentación en botella, no dejan resaca. Confirmaré que esto es cierto, a pesar de los litros disfrutados. Con una compañía tan notable y florida, es imposible que algo siente mal.