sábado, 23 de junio de 2018

Publicación en el Libro Internacional “CANTOS DE ESPERANZA” de "RÉQUIEM POR UN ROBLE SECO"


   En 2012 participé en el II Concurso Mundial de Ecopoesía, convocado por la Unión Mundial de Poetas por la Vida, Poetas Univa (dentro del IV Festival Mundial de Ecopoesía). Mi escrito "Réquiem a Un Roble Seco" se publicó en el libro internacional "Ecopoesía 2012" (o eso pensaba yo) junto a otros seleccionados.



   El caso es que hace unos días, curioseando por los "internetes", encontré otro volumen en el que aparecía el mismo poema, llamado "Cantos de Esperanza" (nada que ver con la canción comunera de Nuevo Mester de Juglaría o Imperativo Legal). Resulta que tras la celebración del VI Festival Mundial de Ecopoesía en 2014, se editó esta obra con los textos escogidos en el II y III Concurso de 2012 y 2013, respectivamente.



   Supongo que no leí bien las bases del concurso, o me informaron mal, no sé, pero la historia es que el libro "Ecopoesía 2012" nunca llegó a existir. Donde sí aparece la dedicatoria al árbol centenario de mi pueblo de Burgos, es en la publicación del 2014. Así que haciendo honor a la verdad y con rigor periodístico, al menos en mi blog, comparto y actualizo todo este rollo.


http://espantologiapoetica.blogspot.com/2016/05/requiem-un-roble-seco-dep-17-2011.HTML

sábado, 12 de mayo de 2018

Resumen de la Presentación del Libro "LEYENDAS DE VALDESALOR"


   Aunque han pasado varios meses, no quería dejar de mencionar en un post, la crónica del pasado día 25 de noviembre de 2017, día en que se celebró el acto de presentación del libro "Leyendas de Valdesalor".
   Como conductora de la ceremonia, pude contar nuevamente con Gabriela Palermo, quien se desplazó desde Argentina y fue dando paso a los invitados de la noche:

   En primer lugar, el prologuista Oscar García Sánchez, se declaró ajeno a las vivencias relatadas en la obra, pero arropado actualmente por los protagonistas. Nos habló de la canción "Malos Tiempos Para la Lírica" de Golpes Bajos, de Bertolt Brecht o de Bécquer, y de que todos comparten un nexo común: hablan de que ya no hay poetas, ya no existe la poesía. Pero después nos confirmó (para nuestra tranquilidad) que mientras haya primaveras, esperanza o mujeres hermosas, siempre habrá poesía. Criticó los tiempos actuales en los que la "libertad de expresión" puede llevarte a la cárcel, subió de tono su intervención, disculpando su vocabulario ante la presencia de menores en el público y destacó a Bukowski, frente a los escritos refinados y correctos, pero faltos de intensidad y realismo. Todo esto le sirvió de justificación para celebrar que un servidor no se dedique profesionalmente a esto, ya que gracias a ello puedo escribir a mi ritmo, sin presiones editoriales, sin censuras, sin caer en modas absurdas y, sobretodo, con total libertad. Tuvo incluso la valentía de proponer un crowdfunding para que no tenga que auto editar mis propias creaciones y terminó lamentando no habernos conocido antes y preguntando a la audiencia "¿dónde estabais cuando sonaba Malos Tiempos Para la Lírica"?


   Luego llegó el turno del periodista Justo Monroy Pérez, quien ha participado activamente tratando las fotografías, ayudándome en el diseño de la portada y redactando otro prólogo. Respondió a los versos, con versos, rimando la historia de los Desaborios, las cien cañas, los días del Valle, las orejas y, como aquí acontecía, las fiestas en el castillo de Valdesalor. Hizo referencias a varias épocas de nuestra amistad, aludiendo a Siniestro Total, para instarnos a un brindis que rezó así:


Brindo por los amigos,
ausentes y presentes,
por las gratas reuniones
de machos cabríos
y bellezones.

También por nuestros admiradores,
para continuar cumpliendo décadas
de buena charla inteligente y audaz,
y para poder seguir diciendo con orgullo
que "cada día somos más".


 


















   La tercera prologuista, Mária Jesús Esteban, no pudo asistir, pero se proyectó un video que envió con sus comentarios y los de otros camaradas y familiares a los que les fue imposible acercarse, y que también quisieron transmitir sus felicitaciones.
   Finalmente, un servidor habló del proceso de creación de este libro, de cómo unas simples estrofas se convirtieron en una poesía, y de cómo varias, acabaron formando esta compilación. También destaqué lo difícil que es dedicar tiempo a esto, como a cualquier hobbie, con la vida laboral que llevamos. Agradecí a los que han leído el ejemplar y participado, a los que lo han leído y no han podido participar, pero también a quienes no lo leerán. En definitiva, me considero afortunado, como en esta obra, de rodearme de compañeros que me hacen sentir rey, aunque luego tenga que volver a mi vida rutinaria como bufón de la corte. Queda esto muy bien resumido en estos ripios:


Vuelvo a la realidad,
a los muros de mi hogar,
a no creerme más de lo que soy,
a mi status aceptar.

Gracias pues,
por ser solariegos en mi feudo,
caballeros en mi reino,
amigos cuando no sea Rey.



   Complacido, me despido con las dedicatorias principales situadas en la hoja número 5 de "Leyendas de Valdesalor":
   -A los Desaborios, amigos sin los cuales este libro no habría sido posible.
   -A las fotos, portada y contraportada de Justo Monroy Pérez.
   -A los prologuistas, que amablemente me han dedicado sus palabras.
   -A la reina de mi vida, Lady Susana, a quien siempre es un placer rendir pleitesía.
   -A mi princesa Noa, llamada a ser la heredera de mi reino y de mi amor.



domingo, 29 de abril de 2018

AQUELLA LIBERTAD MUSICAL PERDIDA

   Vivimos en el mundo de lo políticamente correcto hasta unos extremos que dejan poco margen para la broma, la ironía, la sátira o el humor, incluso dentro de contexto. Entiendo que una figura pública con cierta responsabilidad, como puede ser un político, un empresario, un médico, personal profesional con cierto prestigio, etc., deban medir mucho sus palabras, comentarios y opiniones tanto en privado como a través de los medios de comunicación. Una frase salida de tono, un párrafo sacado de contexto o simplemente un doble sentido o expresión mal entendida, pueden acabar de un plumazo con la imagen de cualquiera. El ejemplo más claro es el de internet o el de la tecnología móvil. Gracias a su inmediatez y a su colosal repercusión, pueden hacer que un simple tuit dé la vuelta al planeta en pocos minutos y llame la atención de millones de usuarios.
   Por ello, hay que tener cuidado extremo en múltiples situaciones de la vida para ser políticamente supercorrectos y esto nos lleva a casos que sobrepasan con creces lo absurdo:
   Un profesor de historia debe explicar en clase la Reconquista o las Cruzadas con mucho tacto para que los alumnos musulmanes no se sientan ofendidos; Una bandera de España en tu balcón puede significar que quieres dar tu apoyo a la selección de fútbol, pero la mayoría de la gente pensará que eres un facha; Dependiendo del canal de televisión o programa de radio que sigas te encasillarán dentro de la derecha o izquierda políticas; El alimento conocido como brazo de gitano ahora se tiene que llamar “pastel relleno que se arrolla en forma de cilindro”, para no herir sensibilidades; Y cómo no, las feministas más radicales te defenestrarán a los abismos del machismo si no haces un uso correcto del lenguaje y no específicas que hay miembros y miembras, bolígrafos y bolígrafas, coches y cochas o domingos y domingas.
   Pero en el terreno artístico y más en el mundo musical, debería haber una tolerancia mayor para que cada cual pudiera expresarse como le viniera en gana, tolerancia que apenas existe.
  

   Todo esto me hace volver a pensar en los tiempos pasados y en canciones que se hicieron famosas con letras infames:
– Los Ronaldos: Si, sí. “Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí”.
– Almodóvar & McNamara: Voy a ser mamá. “Sí, voy a ser mamá, voy a tener un bebé para jugar con él, para explotarlo bien. Lo vestiré de mujer, lo incrustaré en la pared. Le llamaré Lucifer, le enseñaré a criticar, le enseñaré a vivir de la prostitución, le enseñaré a matar, voy a ser mamá”.
– Un Pingüino en mi Ascensor: Atrapados en el ascensor. “Deja de llamar a la portera, contigo no hay manera, yo que puse toda mi ilusión en esta violación, atrapados en el ascensor”.
– Los Romeos: Muérdeme. “Quiero ser tu esclava para ti, sólo en tu regazo soy feliz. Si quieres mi cara golpear, puede que así me guste más. Muérdeme en el trasero, donde a mí me gusta más, siempre voy a ras del suelo, qué más da”.
– Académica Palanca: Me Llaman Mala Persona. “Esa mujer cruel no tenía listo todavía el papeo y la tuve que matar. Sólo porque la cosí a navajazos y los niños la miraban desangrarse y cómo me daban pena fui también y los maté, me llaman mala persona”.
– Pabellón Psiquiátrico: Inmaculada. “Ya sé que las mujeres no son perfectas, tienen un defectillo entre las piernas, unas lo tienen más o menos pequeño y otras lo tienen grande, como es mi sueño. Pero esta chiquita de la que hablo, más que tener un nido, tenía un establo. Le metí una mano, le metí una pierna, le metí la cabeza y hasta una llave inglesa, le metí las narices, y dentro me caí. Le metí el sombrero, le metí una oreja, le metí un saxofón y un helado de fresas, le metí el bocadillo, y dentro me quedé”.
– Siniestro Total: Las Tetas de Mi Novia. “Las tetas de mi novia tienen cáncer de mama, por eso no quiero tocarlas”.
– Séptimo Sello: Todos los Paletos Fuera de Madrid. “Subes en un autobús y huele a campo, ¿quién tiene la culpa? ¡los paletos!, ¿quién nos ensucia el museo del Prado? ¡los paletos!, ¿quién tiene la culpa de los atascos? ¡los paletos!. Que se vayan fuera, fuera, fuera”.
– Semen Up: Lo Estás Haciendo Muy Bien. “Mientras yo me concentro, chúpala más adentro, que ya llega el momento”.
  
 

   Me sigue sorprendiendo que hace dos o tres décadas cualquiera de los temas que he mencionado sonara a todas horas en los medios de comunicación (algunos llegando a puestos altos en las radio-fórmulas) y apenas nadie se inmutara. Era otra época, había menos información, nula concienciación o desconocimiento de algunos problemas, una sensación de euforia y libertad (comparada con cualquier tiempo pasado que fue peor), o vete tú a saber qué. El caso es que hoy sería un escándalo que se publicaran canciones con esos contenidos, por mucho que se les diera un toque irónico o humorístico.
   No todos se fueron de rositas. Hubo casos especialmente conocidos como el de Las Vulpess con “Me Gusta Ser Una Zorra”, cuyo escándalo hizo dimitir al entonces director general de RTVE José María Calviño, o el de Ilegales y su “Hail Hitler”, que critica a los hippies gritando el famoso saludo para incomodarles. Ni que decir tiene que no se entendió así y la opinión pública les tachó de nazis. Algo similar les ocurrió a Gabinete Caligari por presentarse en algún concierto con vestimenta de las SS.  Loquillo estuvo años sin cantar “La Mataré” por petición de algunas asociaciones feministas. En la canción, nos metemos en la piel de un maltratador y aparecen fragmentos impactantes como “…por favor, ¡sólo quiero matarla!, a punta de navaja, besándola una vez más”. Barricada con su “Oveja Negra” también sufrió le etiqueta en este caso de racistas, por textos como el siguiente: “Si se resiste rompedle la cabeza, estos cerdos tienen que aprender, quien es aquí el que manda. Si no se les trata así, esto cambia de manos, déjales que desesperen esperando el milagro”.
   Parece que nadie se para a pensar que la mayoría de estas canciones usan el recurso de meterse en el papel de un personaje (ya sea el malo de la película, el maltratador, el racista, etc.) y transmitir lo que piensa sin que el artista tenga que identificarse en absoluto con ese individuo. Las letras cuentan una ficción, una historia, que puede coincidir con nuestro criterio o no. Esto es algo más que asumido en el mundo literario, cinematográfico o teatral, pero en el musical hay un doble rasero para medir y juzgar. Es absurdo que pueda verse a las cuatro de la tarde en televisión una película que incluya violaciones, asesinatos y violencia diversa, pero que luego no pueda contarse esa misma crónica en una canción.
   Hoy, los grupos que practican estilos poco escuchados en los medios, o directamente censurados o anulados en los mismos (como puede ser el punk o el heavy), siguen diciendo lo que les da la gana en sus textos. Pero eso no importa porque casi no se les publicita y su repercusión es mínima.


   Lo curioso es, como he anticipado, preguntarse cómo ha cambiado tanto la sociedad para que antes los Hombres G pudieran cantar “Matar a Castro”, Siniestro Total “Ayatollah no me toques la pirola” o Los Ilegales: “Eres una puta, pero no lo bastante”, que fueran éxitos y que casi nadie se escandalizara. Reírse de asuntos tan delicados como el maltrato a la mujer es una falta de sensibilidad, pero creo que nos hemos ido al extremo opuesto (a excepción del reggaetón, claro). No hay suficiente libertad de expresión y se tolera el humor practicado sobre muy pocas materias, humor que se muestra necesario ahora más que nunca.

   Artículo publicado en el blog de Let's Market S.L. el 12 de mayo de 2017.





lunes, 26 de marzo de 2018

TOLEDO, No te reconozco

   "Cómo cambian los tiempos... Si es que me siento más identificado con cosas que aparecen en la serie “Cuéntame” que con los jóvenes de ahora. Que si consolas, hip-hop, ocio consumista de centro comercial, moda, bufff. Si es que hasta a los que les gusta el heavy no tienen ni idea de quien son Purple o Hendrix, incluso hay chavales que creen que los clásicos son Helloween...

   Y todo esto me hace recordar la marcha toledana de finales de los 80 y principios de los 90. La oferta de ocio era salir de bares, porque eso si, existían.

   Cada cierto tiempo había una calle que se ponía de moda y allí se podía encontrar a todo el mundo. La que más duró y fue un auténtico clásico de la noche toledana fue la calle de la Viña. Su nombre real no lo recuerdo, pero es la que sale de las llamadas “cuatro calles” y baja hacia el reloj de la catedral. Allí solo estaba el bar “la Viña” y, un poco más arriba, “la Chapinería”, además de una tienda de música en la que te vendían cassettes piratas ya a principios de los 90. La calle se ponía a reventar, todo lleno de peña con su mini, punto de encuentro que daba ambiente al casco. Fueron tiempos en los que no podían beber menores de 16 años y “la Viña” tenía el record de cierres por vender alcohol, así que poco a poco el lugar se fue despejando hasta que se pudo pasar de un lado a otro en menos de cinco minutos.


   Hoy, es una de las muchas calles del casco vacías, baldías, fantasmas, por las que no pasa ni un alma. Hubo muchos otros lugares míticos, como “el Gato”, donde se reunían muchos rockeros, “el Torreón”, cuando lo llevaba Antonio, “el Carpa”, con una terraza en una pequeña plaza que se llenaba para ver los partidos de fútbol, la zona del “Corralito”, etc., etc. Todo bares de los de cañas, minis de calimocho y cerveza, de los de charlar, de los de música aceptable y de los de barra y baño liliputiense.

   Hoy, esto es historia, todo se ha ido cerrando y la gente ha dejado de subir al casco histórico. Poco a poco los pubs y discotecas han ganado terreno a los bares, no solo en verano sino ya todo el año. Los hosteleros han ido a una apuesta segura. Ya no interesa tener un bar repleto, pero de peña con poco dinero tomando botellines, ahora se busca gente con cuartos, aunque solo haya tres en el garito, pero que consuman sus buenas copas.

   Ahora todo está lleno de pijos, porteros garrulos, garitos de tres plantas, música infumable, niñas creídas y niños chuletas y babosos, triunfa el “botellón de parque” frente al “de calle”, porque no hay bares. Otra vez la extinción.

   Vuelve la marcha al casco toledano, pero menuda marcha, no la que muchos deseamos para esta ciudad.

   Esto va por los tiempos pasados, por los bares que desaparecieron. Salud."




   Texto inédito escrito en 2006 para el fanzine "El Ajopringue", pero nunca publicado. Al releerlo ahora, veo cuánto exageraba. Aunque el ocio principal sigue siendo el de discotecas, por suerte hay muchos garitos que todavía merecen la pena.

http://jodejode.blogspot.com/

domingo, 25 de febrero de 2018

DEMASIADO TARDE PARA MI AUTOBIOGRAFÍA


   Qué difícil es pensar en los años de colegio, los viajes al extranjero o los atardeceres de verano asistiendo, como privilegiado observador, a la caída del sol cual Ícaro envuelto en llamas.
   Imposible recordar los amores que tuve y no porque fueran muchos, ni porque merecieran ser olvidados.
   Complicado también es saber cuántos fieles amigos me acompañaron en este viaje de ida vital, o rememorar el embriagador olor de los sabrosos guisos maternos y cómo el pan se sumergía en el suculento caldo.
   Quién sabe si mañana, pasado, en un mes o dos, estas palabras que escribo con el pulso vacilante, sean lo único que me mantenga afianzado a la realidad, como un cordón umbilical al que aferrarme para que mi memoria no se disipe. Y es que son ya muchas las tardes que me pierdo al buscar el portal de mi casa, dudo del color que me da preferencia en los semáforos o tengo que usar como chuleta el calendario para situar mi existencia.
   Por eso aprovecho esta lucidez pasajera para inmortalizar en un papel esos besos juveniles que hacían enrojecer los labios, las caricias con cosquillas, los abrazos con fecha de caducidad, cantar en inglés ese estribillo que me gustaba tanto sin tener ni idea de idiomas, reservar para más tarde aquella carta que estaba deseando leer y que olía a dulce colonia femenina, la toalla reconfortante que me cubría al salir de la piscina, apagar el teléfono móvil cuando al día siguiente no había que madrugar o cómo el viento enmarañaba mi pelo cuando bajaba aquella pendiente con la bicicleta por primera vez.

Portada de Los Suaves del disco “El Jardín de las Delicias” (2005)

   Tengo que incluir en mis manuscritos los tiempos en que me tuteaba con el diablo cada vez que salía del trabajo los viernes con el coche, jugándome la vida sin querer morir, los sorbos de cerveza dados como si la noche acabara, cuando aún no había mermado ni la espuma, dormir con pijama y sábanas recién limpias, reptar por debajo del futbolín cuando el contrario dejaba mi marcador a cero, los versos que te dediqué y por los que te enamoraste, o esos chorros de agua ardiente provenientes de una ducha que vivificaban los huesos tras un frío y duro día a la intemperie.
   Garrafal error sería excluir de la lista los amores que no me correspondieron, pues también ellos proporcionaron adrenalina y emoción a mi maltrecho organismo, al igual que los enemigos por los que todas las jornadas trabajaba al máximo nivel, confiando en que un día no muy lejano el tiempo pondría a todos en su lugar.
   No puedo dejar de reflejar con detalle las noches deshaciendo tu cama, tu maquillaje y tu corazón, las que acababan abrazado a otro camarada, ebrios de euforia y amistad, y por supuesto las noches bebiendo para olvidar. Lástima que no existan licores que te permitan recordar, ni elixires, ni drogas. Sólo la lectura de estas líneas puede servir para plantar resistencia numantina a mi alzhéimer.
   Lo que más me apena es no haber puesto remedio mucho antes. Tantas cuartillas repletas, tantos bolígrafos agotados y ni una sola línea mencionando lo más preciado de mi andadura, aquello que tanto desearía recordar y que mi enfermedad ya ha borrado de un plumazo: el amor por mi hija.



Escrito original presentado en el I Certamen de Relato Breve 2017 "Residencia de Mayores Campiña de Viñuelas", Guadalajara (mayo 2017).