sábado, 11 de noviembre de 2017

Presentación del Libro "LEYENDAS DE VALDESALOR"


   El próximo sábado 25 de noviembre de 2017, a las 19:00 horas, es la fecha elegida para presentar mi segundo libro de poesía titulado "Leyendas de Valdesalor": 23 poemas de verso y rima libre, rebosantes de lenguaje y jerga medieval que cuentan dos viajes a Valdesalor (Cáceres) en el año 2006 y 2008, donde el grupo de amigos Los Desaboríos residimos en el castillo desencantado de Arguijuelas de Arriba.
  
   Debido a problemas de maquetación, de imprenta y, por último, de apretada agenda de los invitados, se ha retrasado este acto hasta casi dos años después de haber acabado de escribir dicha obra. Nunca es tarde si la dicha es buena, y menos si el estipendio que aguarda son ricos licores y pitanza variada.
  

   Durante la jornada vespertina harán sus intervenciones los prologuistas Oscar García Sánchez (combatiente por causas perdidas y amigo personal), Mária Jesús Esteban (psicóloga y hermana) y Justo Monroy Pérez (periodista y amigo personal), que vuelve a ayudarme en un proyecto literario encargándose del tratamiento de las fotografías, diseño y creación de la portada, contraportada y, por si fuera poco, colaborando también con un prólogo.

   Y como colofón, el magnánimo autor del ejemplar, quien suscribe estas líneas, soltará algunos de sus desvaríos, manidos agradecimientos y aburridas letanías. Menos mal que para entonces, las bebidas espirituosas habrán hecho algo de efecto en la concurrencia y la velada será así más llevadera.

  
   En realidad esto es sólo una excusa para juntarnos unos cuantos amigos que no coinciden tanto y ponernos al día en abrazos y experiencias.

   Agradecería confirmación por parte de los que han sido invitados de manera privada y exclusiva. Para ello bastará con añadir un breve comentario en esta entrada.



jueves, 12 de octubre de 2017

VERSOS MENGUANTES VI


Indeseada tu respuesta, congeló mi corazón, liberándolo de anisakis,
indeseada tu respuesta, congeló mi corazón, liberándolo,
indeseada tu respuesta, congeló mi corazón,
indeseada tu.

Estoy de acuerdo contigo en que no estamos de acuerdo,
estoy de acuerdo contigo en que no estamos,
estoy de acuerdo contigo en que no,
estoy de acuerdo contigo.

Conozco tus besos envenenados, son balas de fogueo en mi corazón,
conozco tus besos, envenenados son balas,
conozco tus besos envenenados,
conozco tus besos.

Se producen injusticias cuando Dios trabaja solo de mañana,
se producen injusticias cuando Dios trabaja solo,
se producen injusticias cuando Dios trabaja,
se producen injusticias.




miércoles, 13 de septiembre de 2017

UNA DE SAL Y OTRA DE CANELA: La Frontera y Los Suaves

   Hoy voy a hablar de unos libros que versan sobre dos de mis bandas favoritas de todos los tiempos. La de sal (decepción) me la ha dado LA FRONTERA, y la de canela (sorpresa) ha sido gracias a LOS SUAVES.

 

LA FRONTERA: Palabras de Fuego


Autor: Sergui Guillén Barrantes
Editorial: Quarentena Ediciones
Año: 2014
Valoración: 5/10
Temática: Musical



   El periodista y seguidor de La Frontera, Sergui Guillén, refleja en este trabajo el contenido de varias charlas sucesivas con el líder y fundador Javier Andreu.
   Esta obra se queda escasa, muy, muy escasa para un grupo que tiene más de treinta años de andadura. Más bien parece una entrevista larga que las memorias completas de una banda mítica. Hubiera preferido el relato de alguien ajeno (o no) a La Frontera, pero que contara toda la historia detallada, o interviús a todos los miembros que han pasado por el conjunto, haciendo hincapié por supuesto en Toni Marmota y Javier Andreu, además de preguntar a coetáneos de la época, pasados y presentes, productores, amigos, etc.
   En la página 13 parece que el autor me da la razón, ya que reconoce que de manera improvisada, una charla se convirtió en varias quedadas para completar un libro.
   Faltan anécdotas, sobretodo con la cantidad de personajes que se han cruzado en la vida de Javier (Santiago Auserón, Loquillo, Nacho García Vega, Calamaro, Coque Malla, Mariskal Romero, etc.) a los que apenas les dedica unas palabras por encima.
   Igual ocurre con el resto de componentes que han pasado por las filas de la banda, muchos de los cuales son mencionados de pasada. Ni siquiera queda clara la salida de Quino Maqueda. No digo que haya que sacar los trapos sucios (aunque eso siempre da mucho morbo y garantiza promoción y ventas), pero qué menos que detallar momentos clave en la historia de La Frontera.
   Cuando Javier empieza a contar cosas interesantes, acaba el capítulo o cambian de tema.
   Siendo honesto, unas charlas con Javier, aunque sean sólo con él y breves, aportan anécdotas y curiosidades que merecen mucho la pena, aunque el resultado final pudiera haber sido épico. Me gustan mucho las aventuras que viven en los estudios de Ibiza grabando disco, usando túneles que tienen un reberb natural (algo que nunca había imaginado) o explicando la importancia de un corte en los acetatos para fabricar los vinilos, ya que según fuera más o menos grueso, influía en los sonidos graves y agudos.
   Por lo menos el título no engaña a nadie, dejando bien claro que nos encontraremos con “conversaciones con Javier Andreu”.
   En fin, estamos ante una crónica de un grupo de rock’n’roll vaquero, único y original en nuestro país, que se queda muy corta y nunca llega a despegar. Creo que este volumen no hace justicia a la obra de una banda tan destacada del panorama patrio.


 

LOS SUAVES: Mi Casa es el Rock’N’Roll


Autor: Javier Domínguez Álvarez
Editorial: Extramuros / CGA
Año: 2014
Valoración: 8’5/10
Temática: Musical



   La canela nos la da Javier Domínguez Álvarez con un libro sobre Los Suaves que tiene una presentación estupenda, muy cuidada, con hojas grandes, un buen montón de imágenes de calidad en papel de fotografía, memorabilia, recortes de prensa, púas, entradas de conciertos, etc. El responsable de esto en gran medida es el ilustrador Adrián Morgade Valcárcel. La pega es que ¡pesa un huevo!. A los que nos gusta leer en la cama boca-arriba se hace complicado sujetar este tomo sin que los brazos cedan.
   El autor es el hermano de los componentes Yosi y Charli, que fue fundador y batería de la banda. Esto conlleva ventajas e inconvenientes. Que sea alguien tan cercano quien relata la historia de este gran grupo quita credibilidad a lo contado, ya que califica cada disco y cada concierto como espectacular, memorable o insuperable. Pero por otro lado, narra como espectador privilegiado lo que ha vivido estos años desde primera y segunda fila, sin pasar por alto algunos problemas serios como los vicios de Yosi o su falta de profesionalidad al dar conciertos en un estado lamentable, dificultades por otra parte obvias, muy complicadas de ocultar.
   Me gusta que el responsable de esta obra sea sincero y hable sin tapujos de temas tan delicados o que reconozca que a muchas canciones les sobran solos o minutaje, estirándose hasta el sopor. Por ejemplo, una de las que se hace más difícil de escuchar es “La Noche se Muere” de 19 minutos de duración, de los cuales 16 son solos de guitarra. La idea era premiar con este instrumento a quién reconociera el orden en el que grabaron los “hachas” invitados. Queda bien claro que es prácticamente imposible identificar de quién es cada intervención, ya que los músicos se picaron y antepusieron la rapidez a la personalidad y estilo. Hoy en día, apenas soy capaz de distinguir cuando toca Jero o Manuel Arias.
   Sin embargo, hay momentos en los que el autor se contradice, por ejemplo, en este párrafo menciona que “se consumían todo tipo de sustancias… se bebía de forma bastante adulta en las circunstancias más normales, es decir, sin trabajo de por medio u otra responsabilidad seria”. Pero desde que la banda empieza tocar, queda claro que Charli está casado, con cuatro hijos y trabaja en una tienda por el día y en la radio por la noche. Yosi también tiene mujer, hijo y curra de funcionario, así que me resulta sorprendente que todo esto no se consideren “responsabilidades serias”. También es  curioso que se hable sin reservas de las chicas que se levantaban entre hermanos y las broncas que tenían por ello, estando casados, como ya he dicho.
   Otro punto positivo es que el libro desgrana la historia al completo del grupo, desde los inicios hasta el disco “Adiós, Adiós” contando una buena cantidad de detalles y anécdotas interesantes. Destacaría por divertida cuando coincidieron en el mismo estudio con unas monjas grabando música coral, que se interesaron por las guitarras eléctricas y se llevaron camisetas del gato puestas debajo del hábito. Y por emotiva, cuando se encuentran en un tren con la madre del protagonista de la canción “Ourense-Bosnia”, quedando Yosi muy impactado por esta escena en la que se mezcla el sentimiento de la madre que pierde a su hijo con la intención del poeta que contó su historia a todo el mundo. Esto es lo que uno busca en una obra así, curiosidades, cosas que no se saben, sobre las composiciones, el proceso de elaboración, la grabación, relación con los fans, etc. En definitiva, lo que no cuentan las canciones.
   Hay un capítulo dedicado a cada miembro, actual y pasado, revelando muchos detalles. Incluso el gato de Los Suaves tiene su protagonismo y por supuesto los seguidores, y es que ellos son los que han sujetado al conjunto aunque estuviera en horas bajas. Pocos públicos son capaces de cantar todos los temas al completo aunque su frontman no se los sepa. Esto es algo que yo nunca he comprendido ni defendido, al contrario, me ha parecido una gran falta de respeto. Por mucho que diga Charli “si pudiera, después de cada concierto iría a la puerta para dar un abrazo a todo aquel que vino a vernos”, creo que no se puede cobrar al personal para luego asistir a un karaoke.
   El corazón del volumen es, sin lugar a dudas, el estudio de los textos de las canciones. Es lo que siempre les ha distinguido como una banda especial. Charli dice “Serrat, Sabina, son buenas letras pero es un coñazo su música. De repente aparecen Los Suaves con unas letras de la hostia que atrapan a la gente por esas letras y que aceptan una música dura que no aceptarían si no tuvieran esas letras y viceversa. Gente que empezó a valorar las letras, que solo escuchaban la música y de repente empezaron a escuchar las letras”. No puedo estar más de acuerdo. Es lo que cautiva de esta banda, da igual que no te guste la voz o que no te vaya el heavy, aprenderás a amar sus versos, y más cuando la evolución que han tenido es fantástica. Si comparamos “Peligrosa María” con “No Me Mires” o “El Último Metro”, se nota el sentimiento, la emoción y el crecimiento que han experimentado. Así pues, esto es lo que más destacaría de los Los Suaves y del libro, que recomiendo encarecidamente.



domingo, 27 de agosto de 2017

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA AQUELLOS CAPTURADORES DE MÚSICA DE RADIO

   Tenía el radiocassette de mi padre preparado siempre con una cinta magnética dentro, lista para ser usada. Mis dedos merodeaban cerca de los botones. El momento me recordaba a la imagen de salida de los cien metros lisos en una competición deportiva. La tensión de los atletas, pendientes del arma de fuego que iniciará la carrera, era lo que sentía al escuchar al plasta del locutor que se enrollaba con estupideces varias. Acababa de anunciar el estreno del primer single de ese grupo que tanto me gustaba. Pero sólo había comentado el nombre de la canción y el título del trabajo discográfico. Todas las demás mierdas que escapaban por su boca eran referidas al tiempo meteorológico.
  
   Comienzan a sonar los primeros acordes y el gilipollas se pone a decir que si hoy es viernes, que cómo vamos a bailar esta noche, que si besitos para ellas y abrazos para ellos, etc. El caso es que cuando por fin deja protagonismo al sencillo musical, no sólo me ha cortado el estupendo riff de entrada, sino también parte de la letra. Aquí no acaba la cosa, puesto que al final de la canción, vuelve el presentador a tocar los cojones hablando por encima del estribillo, que se repite y aleja despavorido ante el maltrato sometido por el programa en antena.


   Esto era lo habitual hace lustros cuando querías grabar directamente de la radio. Todos los cassettes estaban repletos de temas sesgados al inicio o al cierre, gracias a la pericia de los Fernandisco, Joaquín Luqui o Juanma Ortega de turno, en quienes me he cagado más de una vez. ¡En ellos y en toda su familia!. Entiendo que lo que pretendían era que te compraras los discos, pero es que parece que disfrutaban con la mutilación de esas pequeñas joyas que tanto querías inmortalizar en tu modesta colección de cintas.

   Como no bastaba con sus comentarios absurdos y fuera de lugar, los pitidos de las señales horarias, las cuñas de la emisora y la publicidad, penetraban con violencia en cualquier momento del recorrido de la canción, para violar y humillar esa grabación que ya habías dado por perdida. Era indescriptible el cabreo que uno se pillaba cuando parecía que todo estaba saliendo bien y de repente se jodía con una frase a volumen brutal del tipo “¡del cua-cua-cua-cuarenta al uno-uno-unooooo!, ¡tú lista de éxitos!”. Volverías a intentarlo en otra ocasión, con una esperanza renovada que acabaría de nuevo en frustración. 


   Ante la escasez de dinero, muchas veces se apuraba el espacio de los cassettes y cuando estaban casi al final, la diferencia entre una canción de cuatro minutos o tres, podía significar que se agotaran y saltara de golpe el botón de rec-play del aparato. Mensaje captado. De nuevo se ha cortado mi temazo favorito.

   El intercambio de estas cutre-grabaciones era algo más que frecuente en los colegios, tanto para conseguir aquellos éxitos que no habías capturado, como para quedarte con el registro de ese hit que tu amigo lo tenía casi completo.

   Los soportes más usados eran de 60 y 45 minutos. Los de 90 eran más caros, pero te garantizaban que los LPs se copiaran enteros. La mayoría ocupaban entre media hora y cuarenta minutos, por lo que te entraban en una cara de la cinta. Si sobraba, siempre pedías al amiguete que te hacía el favor que te grabara cosas sueltas, para aprovechar hasta el último fragmento magnético. Las cintas de 120 eran una locura, más que nada porque el aparato reproductor (me refiero el radiocassette, no al otro aparato reproductor, ¡malpensados!) tenía que hacer un esfuerzo titánico para hacerlas girar, con el lógico desgaste de pilas. De ahí que se hiciera popular rebobinar o avanzar usando un boli Bic y dándole a la muñeca como si jugáramos con una carraca de feria. Aquello era ahorrar y lo demás son tonterías.


   El colmo de lo desesperado y bizarro de la época, era usar una grabadora para intentar plasmar una melodía directamente de la televisión, ya que en este medio solía aparecer el tema íntegro, sin indeseadas amputaciones. Aquello sonaba como un pedo tirado dentro de un trombón, pero compensaba porque habías conseguido la canción entera y muchas veces interpretada en directo, lo que la hacía única.

   Esa emoción se ha perdido en la era digital. A nadie se le ocurre que un mp3 pueda estar fragmentado. Uno puede descargar discografías completas, con buena calidad y con la seguridad de que la obra estará intacta. Evidentemente, prefiero los tiempos actuales, por la comodidad y el acceso a todo lo que uno desea. Pero sigo recordando aquellos remolinos en el estómago, las gotas de sudor desplazándose por el tobogán de las sienes, la respiración y la voz puestas en off, y el pulso en pleno duelo con la gravedad, sujetando el magnetófono mientras lo pegabas al altavoz de la tele. Aquello sólo se asemejaba al momento de acercarte a la chica que te gustaba para sacarle unas palabras y… lo que surgiera.

   Artículo publicado en el blog de Let's Market S.L. el 7 de agosto de 2017.


sábado, 1 de julio de 2017

AVE FENIX RESURRECCIÓN: Cubalibre Sin Ron



   Esta es una de esas baladas en las que cumples las expectativas que buscas: que hablan de ausencia, de lo que fue y terminó, en definitiva, de amor pero sin quedar melosas y que tienen un estribillo pegadizo del que te sientes orgulloso a pesar de meter algunas frases muy típicas.
   Meses después de componerla me di cuenta de que la melodía principal de voz se parecía mucho a la de un grupo clásico de rock setentero. Es lo que tiene la falsa creatividad, que te hace creer que has inventado la rueda y resulta que sólo ha sido un déjà-vu o inspiración inducida por el maldito subconsciente.
   Así pues, si escuchando esta canción te vienen a la mente los Eagles o, mejor dicho, si cuando suene "Hotel California" te acuerdas de "Cubalibre Sin Ron" me sentiré honrado aunque la asociación no haya sido pretendida.



Fuimos amantes ejemplares,
habitación doble en hotel,
inseparables de los bares,
atlante y cariátide por capitel.

Rosas de mismo tallo,
escarcha de una hoja,
abril junto a mayo,
dos locos que se antojan.

E1 - Y hoy soy nada, brújula imantada,
un Romeo sin Julieta,
Hendrix sin Strato, Bogard sin tabaco,
Eolo, sin veleta.

Fuimos sueños que se cumplen,
abrazos en la niebla,
castillos en las nubes,
santos con seña.

Virtud entre pecadores,
errores que se indultan,
nieve de colores,
afluentes que se juntan.

E2 - Sin ti soy nada,  águila enjaulada,
dar dinero por amor,
vicio sin perjuicio, crimen sin indicios,
cubalibre, cubalibre sin ron.

Fragmentos de un espejo,
luciérnaga de día,
tuerto un catalejo,
moneda sin valía.

Un hogar con ausencias,
libertad en galeras,
Quijote sin demencia,
Sansón sin cabellera.








Canción perteneciente al cd de AVE FÉNIX RESURRECCIÓN titulado "Motivos Para Descarrilar" (agosto de 2016):