Este año la suerte literaria me sigue acompañando. He quedado finalista del Festival Cryptonomikon 5 de fantasía, terror y ciencia ficción o, como su nombre oficial indica, de la Mostra de Relat de Terror, Fantasia i Ciéncia Ficció de Badalona. Hay tres relatos ganadores y 22 finalistas, que aparecemos en un libro para conmemorar la quinta entrega de este certámen.
La historia con la que he participado está protagonizada por un libro maldito que adquirí en la Cuesta de Moyano de Madrid (de manera ficticia, se entiende). El título es "La Letra con Miedo, Entra":
Cubil dedicado a la publicación de mis obras creativas (más bien SOBRAS creativas) donde tendrán cabida algunos de mis escritos, canciones, dibujos, etc., para desahogo personal y desesperación de los que entren y lean.
domingo, 26 de agosto de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
A LA TERCERA… ¿VA LA DESPEDIDA? (Crónica de un concierto de AC/DC) Parte 3
(Escrito inicial: julio de 2009) (Parte 1 en el post con fecha 7 julio 2011)Ver la Parte 1
(Parte 2 en el post con fecha 3 agosto 2011) Ver la Parte 2
(Parte 2 en el post con fecha 3 agosto 2011) Ver la Parte 2
El domingo 7 de junio, después de un sueño irregular, me di una ducha,
hice una foto a Ricardo estilo “depósito de cadáveres” y admiré el reciente
dragón tatuado de José Ángel en la espalda (imposible no pensar en el caballero
del zodiaco Shiryu).
Carlos, Alberto, Edu y Oscar
estaban en otra habitación: fuimos a buscarlos y decidimos nuestros próximos
pasos. Hubo que renunciar a la visita de algunos bares que pensamos nos
gustarían: por un lado el “Braveheart”, en Molins de Rei, donde elaboran
varias cervezas artesanales propias en un ambiente heavy y, por otro lado, el
club social de Loquillo en Barcelona, el “Lips – Biker Bar”. Apetecía mucho ver
el local con ambiente motero, ropa vintage rocker y escuchar buen rock’n’roll.
Mirando los horarios, resulta que el domingo cerraban a las 22:00, hora en la
que estaríamos disfrutando de la banda de los hermanos Young. Otro garito que
tenía buena pinta era el “Bharma”, ambientado en la serie “Perdidos” (incluso
con una maqueta enorme de un avión en su interior) y que también descartamos. Me
dio rabia, pero eran muchas cosas para solo dos días.
Lo primero del domingo fue
acercarnos a la
Sagrada Familia que pillaba cerca. Hay que reconocer que el
símbolo por excelencia de Cataluña lo tiene merecido: es original, lleno de
detalles y transgresor para su tiempo, rompiendo con la estructura e
iconografía clásica de las catedrales convencionales. Hicimos unas fotos,
admiramos la fachada, buscamos curiosidades artísticas y nos disponíamos a
hacer cola, cuando vimos… lo que costaba entrar: ¡once euros!, y luego nos
quejamos de los siete que piden en Toledo. De nuevo “la pela es la pela” volvió
a ser nuestra filosofía de vida y de viaje.
En un lateral de la obra
inacabada, nos fijamos que por una puerta se podía acceder sin entrada. Allá fuimos para comprobar que aquello conducía, nada más y nada menos, a
una misa en catalán. Supongo que si Dios existe, se podrá uno dirigir a él en
cualquier lengua, aunque quizá los radicales catalanistas no estén de acuerdo.
Huimos literalmente y no nos dio
tiempo a más, puesto que no madrugamos, así que nos sorprendió la hora de
comer. Hablamos con Xavi que había hecho planes por su cuenta y ya tenía sitio
pensado donde papear. Trabajaba por la tarde, así que no nos arriesgamos a
movernos mucho para disponer de horas suficientes para llegar a Montjuic. Le
sentó un poco mal que no quedáramos con él y con razón, ya que ni nos
despedimos, así que el lunes le llamé para dar las gracias y pedir
disculpas.
La siguiente parada fue el
puerto de Barcelona. Dimos una vuelta por el paseo marítimo y las terrazas. En
una de ellas tomamos unas cañas a precio de Vega Sicilia, incluso nos atrevimos
a preguntar el precio de una minúscula tapa con ocho o diez aceitunas. La
contestación “uno con sesenta euros” provocó la indignación de Carlos, la
incredulidad de varios de nosotros y el grito resignado de Ricardo exclamando
un “¡cuando vayáis a Madrid os vais a enterar!”...
Unos argentinos, que nos cedieron alguna silla que les sobraba, nos preguntaron si asistiríamos al concierto esa noche. Ante nuestra respuesta afirmativa, uno de ellos dijo:
Unos argentinos, que nos cedieron alguna silla que les sobraba, nos preguntaron si asistiríamos al concierto esa noche. Ante nuestra respuesta afirmativa, uno de ellos dijo:
-
Lo sabía, lo saqué por la camiseta
– señalando el logo de AC/DC en la de Jose Ángel.
Ante tal muestra de agudeza
mental y capacidad para la deducción lógica, quedé tremendamente sorprendido,
jejeje. Hay que tener en cuenta que ese fin de semana las tendencias en ropa
las marcaba el grupo de los hermanos Young.
Callejeamos un poco
alejándonos de la zona guiri para evitar más agujeros en el bolsillo y
encontramos un rincón diminuto pero con menús asequibles. Dimos otro paseo por
la zona playera, escuchamos los reclamos de un rara avis entonando un “güakaka”
y… ¡al estadio olímpico!.
Nuestra primera intención fue subir
a Montjuic a través del teleférico. Nos acercamos a la torre Sant Sebastiá que
estaba cerca de allí, pero tras llevar un buen rato haciendo cola y visto que
no cabía mucha gente en los ascensores, nos decantamos por ir en metro y a
pata.
Nos dividimos en dos grupos, puesto que algunos quisieron pasar antes por el hotel. En el metro conocí a un
tipo que venía directamente de ver a AC/DC en Madrid y parece que le
encantaron.
Nuestra subida a Montjuic, con
las fuentes y toda esa cantidad de escaleras, parecía que era navegar por ríos
caudalosos cuyas aguas estaban formadas por peces de todas las edades, cuyas
escamas oscuras tenían grabadas las imágenes de grupos diversos, desde Led
Zeppelin hasta Helloween. La peregrinación tenía visos de ser interminable: ¿cuánta gente cabe allí arriba?. Nos lo tomamos pues, con calma,
beneficiándonos de las escaleras mecánicas, observando las panorámicas según
ascendíamos y sacando fotos.
Al llegar a la cima, la fila
para entrar al estadio olímpico Lluís Companys me recordaba el anuncio del
“cuponazo de la ONCE”,
así que nos armamos de paciencia.
Continuará...
domingo, 15 de julio de 2012
LOS DIARIOS DEL DIABLO. M. J. Weeks
Autor: M. J. Weeks
Editorial: Cúpula. Scyla
Editores
Año:
2010
Valoración:
5/10
Temática:
Humor / Histórica
Lucifer, Leviatán, Belcebú, Mefistófeles,
Belial, Astaroth... Siempre me han atraído las historias de libros malditos y
prohibidos, escritos por seres misteriosos, incluso por el mismísimo Diablo:
como el “De Umbrarum Regni Novel Portis”, el Libro de las Nueve Puertas del
Reino de las Sombras, de Aristide Torchia, mencionado en “El Club Dumas”
(Arturo Pérez Reverte).
Pues bien, “Los Diarios del Diablo” me
atrapó nada más verlo por su estética, ya que tiene un formato antiguo, desgastado
y ennegrecido, como rescatado del fuego purificador. Abundan los dibujos e
imágenes utilizados en los códices antiguos, además de variada simbología,
esoterismo y cábala.
El autor M. J. Weeks se hace pasar por
recopilador de los diarios de Satán, que durante la historia de la humanidad ha
ido redactando, centrándose en los momentos más interesantes desde la Creación.
Es evidente que todo se plasma desde un
punto de vista humorístico. La idea no está mal y tiene un comienzo prometedor
con frases como “Día 1, mes 1, año 0: El Sr. gran D ha decidido poner en marcha
la Creación. Ha empezado a primera hora y ha creado la luz. Yo he creado la
oscuridad, pero después he tenido que parar porque no se veía una mierda”. Por desgracia, más adelante se hace cansino y previsible, ya que el supuesto Diablo pierde frescura
al repetir la fórmula de hablar siempre de algún personaje como Vlad, Atila,
Torquemada, Al Capone o George W. Bush que, cual vasallos, siguen sus
indicaciones o le dan ideas para cometer maldades en el planeta. Al final, los
capítulos se hacen aburridos, repetitivos y las bromas pierden su gracia.
El libro destaca situaciones históricas que
el lector debe saber para entender los chistes, aunque la mayoría son
sobradamente conocidas, a pesar de que se centra en los Estados Unidos de América a
la hora de hablar de acontecimientos modernos.
Hubiera puesto una nota más baja de no ser
por la excelente presentación que ya he mencionado, con encuadernación cosida,
tapa dura, bordes dorados, y grabados y fotos muy adecuadas para situar la
atención de quien lee.
Como detalle original y gracioso me quedo,
sin duda alguna, con el contrato para vender el alma que aparece al principio
de la obra: en formato pergamino se reflejan en él las claúsulas de disfrute,
centradas en los pecados capitales, que gozará aquel que se atreva a ceder su
alma al Diablo “a perpetuidad o por toda la eternidad, lo que más dure”. A pie
de página se puede ver un espacio para la firma y un inquietante “gota de
sangre, aquí...”.
domingo, 27 de mayo de 2012
BILLETE DE IDA PARA EL TITANIC
"Querida Sardina:
Tú que vives en el
líquido elemento por antonomasia, sabrás mejor que nadie, que en este país
inseguro e inestable donde, como península, el agua es parte representativa, más
de cinco millones de pasajeros viajamos ya en el Titanic. Parece mentira: todos
creíamos que este barco tenía aforo limitado, pero siguen ocupándose pasajes a
diario.
Tú como Sardina no
te darás cuenta, pero si asomas la cabeza por encima de tu hábitat, verás el
chapapote del paro cubriéndolo todo. Los icebergs de la crisis amenazan con
hacer naufragar este cascarón de nuez y nadie quiere navegar aquí más de lo
necesario. Hasta el capitán, como fiel discípulo del mandamás del Costa
Concordia, quiere huir en primer lugar. Quienes dirigen nuestras vidas, por desgracia,
no pasarían el más leve control de alcoholemia. Las mujeres, los niños y ¡los
parados de larga duración primero!. Todos olemos la catástrofe que está por
venir, los tiempos en los que van a quitarnos hasta “lo bailao” y nadie ofrece
salvavidas fiables.
Hace tiempo me adentré
en las arenas movedizas del desempleo, pero fue, más que nada, una aventura, un
coqueteo. Sin embargo ahora, he consumado en su lecho, dejándome la bragueta y
el alma, perdiendo la dignidad y el dinero.
Algunos días me acerco
a la cubierta de este Titanic y echo la caña de infojobs para ver si pican.
Pero los trabajos son peces exigentes, como tú, Sardina, y no sirve cualquier
cebo. Por eso, con mi experiencia y formación solo doy palos de ciego, pierdo
tiempo y anzuelos.
Los años transcurren
y este mundo hace aguas por todos lados. Quiero apearme, aunque sea en una isla
desierta, pero por desgracia el billete del Titanic es solo de ida y no hay
botes para todos, así que a saber quién se salvará.
Hazme un hueco en tu
ecosistema, querida Sardina, puede que pronto nos veamos, aunque con el hambre
que paso, quizá no me tengas como compañero acuático sino como depredador."
Aunque por suerte no me encuentro en la situación que relato, su inspiración me sirvió para ganar el II Certámen de Cartas a la Sardina del Carnaval, organizado por la
Escuela de Escritura Creativa Verbalina y la Asociación de Vecinos
Alcántara (Febrero 2012).
domingo, 6 de mayo de 2012
PUBLICACIÓN EN EL LIBRO INTERNACIONAL “ECOPOESÍA 2012” DE "RÉQUIEM POR UN ROBLE SECO"
Santibáñez de Esgueva, el pueblo de mi madre en Burgos, perdió en 2011 a
uno de sus emblemas característicos y diferenciadores: el roble del Alto de
Santiago. Era un árbol majestuoso, grande y simbólico que, a pesar de su
vetusto estado, seguía siendo un emblema para muchos de los que visitamos el
pueblo desde críos y que siempre lo hemos visto altivo en su cumbre.
Hasta
principios de los años 90 no estaba solo, pues otro homónimo centenario hacía
de compañero en el Alto. Por desgracia, un rayo acabó con él: fuerza mayor que
podía haber sufrido el protagonista del que hablo. Pero no, sus magnas y
deformes ramas, unido al paso de los siglos y a su corteza estéril, hicieron
que acabara desbordado por su peso y quebrara.
Mi
amigo Kike, con el beneplácito del Ayuntamiento, tuvo la idea de hacer un
pequeño homenaje, para lo cual me encargó que escribiera unas líneas. Redacté
un breve poema que, junto con unas fotos, sirvió de contenido para un cuadro
que, actualmente, decora las estancias de la casa consistorial.
Por
eso cuando me enteré del II Concurso Mundial de Ecopoesía 2012, convocado por
la Unión Mundial de Poetas por la Vida Poetas Univa (dentro del IV Festival
Mundial de Ecopoesía), pensé que ya tenía el trabajo hecho y no perdía nada por
participar.
Al
final, de los 381 poemas presentados, han sido seleccionados 100 para su publicación
en un libro internacional. El mío está entre los agraciados, lo cual me
sorprende, ya que está escrito con el sentimiento del niño que creció
observando el árbol y que no genera la misma sensación para los que nunca
estuvieron en mi pueblo. Por ello y, porque su calidad literaria es modesta, me
congratula que esté en el puesto 73, ya sea por haber superado 308 o,
simplemente, por estar entre los 100 elegidos para ser publicado:
Tengo
que dedicar, sin excusa, esta distinción al pueblo de Santibáñez de Esgueva, a
los amigos del mismo, a la familia y, por supuesto, a mi abuela Juliana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


